Cuando el reflujo gastroesofágico es crónico y no mejora con medicamentos, la cirugía antirreflujo reconstruye la válvula natural entre el esófago y el estómago para evitar que el contenido ácido regrese. Es una de las alternativas de cirugía digestiva que ofrecemos, indicada tras un estudio digestivo completo, no como primera opción frente a cualquier acidez ocasional.
El reflujo ocurre cuando la válvula natural entre el esófago y el estómago —el esfínter esofágico inferior— no cierra correctamente, permitiendo que el contenido ácido del estómago regrese hacia el esófago. La cirugía, conocida como funduplicatura, envuelve la parte superior del estómago alrededor de la porción final del esófago para reforzar esa válvula desde afuera. Se realiza por laparoscopía en la gran mayoría de los casos, bajo anestesia general, y dura entre 60 y 90 minutos. A menudo se corrige, en la misma cirugía, una hernia hiatal asociada, que suele contribuir al problema.
No se recomienda esta cirugía para acidez ocasional o leve, que suele responder bien a cambios de hábito y medicamentos. El estudio preoperatorio completo es obligatorio antes de indicarla, precisamente para evitar operar a alguien que podría manejarse solo con tratamiento médico.
Endoscopía, manometría y pHmetría confirman el diagnóstico y guían la técnica quirúrgica más adecuada.
Ayuno previo y evaluación preanestésica, con exámenes generales según su edad y condición de salud.
Bajo anestesia general, se reconstruye la válvula esofágica por laparoscopía. Dura entre 60 y 90 minutos.
Habitualmente 1 a 2 noches de hospitalización, con inicio de dieta líquida antes del alta.
Dieta líquida estricta. Es común sentir cierta dificultad para tragar al principio, mientras baja la inflamación de la zona operada.
Avance a dieta blanda progresiva. Se recomienda comer despacio y en porciones pequeñas mientras el esófago se adapta.
Dieta normal y retorno a actividad física habitual, evitando el esfuerzo abdominal intenso hasta la autorización médica.
Cifras generales reportadas en estudios publicados sobre cirugía antirreflujo. Son promedios poblacionales, no una promesa de resultado individual.
De los pacientes reportan mejoría significativa de los síntomas de reflujo tras la cirugía, según estudios publicados.
La mayoría de los pacientes reduce significativamente o suspende el uso de medicamentos antirreflujo diarios.
Es el rango habitual de hospitalización reportado para esta cirugía realizada por laparoscopía.
Además de los riesgos generales de la anestesia y la cirugía, esta operación tiene consideraciones propias: dificultad temporal para tragar (disfagia) mientras baja la inflamación, que en pocos casos puede volverse persistente y requerir manejo adicional. Algunos pacientes experimentan el llamado síndrome de distensión gástrica, o dificultad para eructar o vomitar, que suele mejorar con el tiempo. El reflujo puede reaparecer años después de la cirugía en un porcentaje de los casos, especialmente si no se mantienen hábitos alimentarios adecuados. En situaciones específicas puede requerirse una cirugía de revisión. Estos puntos se conversan en detalle antes de decidir, junto con los resultados de su estudio preoperatorio.
Revise el rango referencial de esta cirugía, que incluye el estudio preoperatorio, y las alternativas de pago disponibles.
No. Los medicamentos reducen la producción de ácido, pero no corrigen la válvula que falla. La cirugía busca corregir la causa mecánica del reflujo, como alternativa a depender de medicamentos de forma indefinida.
La mayoría de los pacientes recupera esta función con normalidad. Algunos experimentan dificultad temporal, que en general mejora en las primeras semanas o meses.
Para la mayoría de los pacientes, el efecto es duradero, aunque el reflujo puede reaparecer con los años en un porcentaje de los casos. No es un resultado garantizado de por vida.
Habitualmente endoscopía digestiva alta, manometría esofágica y pHmetría de 24 horas. Estos exámenes confirman el diagnóstico y descartan otras causas de sus síntomas.
Es posible, aunque menos frecuente que sin cirugía. Mantener hábitos alimentarios adecuados ayuda a sostener el resultado a largo plazo.
La cobertura varía según su plan y el estudio preoperatorio realizado. Revise el detalle en precios y financiamiento o consúltelo directamente con su institución de salud.
Cuéntenos hace cuánto tiempo tiene reflujo y qué tratamientos ha probado. Un miembro del equipo revisará su consulta y coordinará su evaluación.